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Recordar a Alfonso Lizarazo es transportarse a una época inolvidable del humor colombiano: este Bumangués de 78 años llegó a Bogotá en el año de 1959 con una mano adelante y otra atrás a probar suerte. Su talante y compromiso logró por lustros poner a reír a Colombia a través del programa de televisión Sábados Felices; marcó un derrotero con sentido social beneficiando las clases menos favorecidas de los lugares más recónditos de Colombia con la mejor insignia de su programa: lleva una escuelita en tu corazón.

Transcurría el año de 1959 y el joven Alfonso Lizarazo sabía que su futuro no estaba en su natal Bucaramanga: llegó a Bogotá y su única referencia era su ´paisano´ Julio Nieto Bernal a quien escuchaba en la radio todas las mañanas. Aunque no lo conocía, su deseo por superarse lo llevó a buscarlo en las instalaciones de Caracol radio, “le dije, usted no me conoce y quiero trabajar acá y me preguntó: ¿qué sabe hacer?, le respondí: nada, deme la oportunidad de algo que yo aprendo rápido”, apunta entre risas Lizarazo.

Y fue así, el maestro de la radio le dio la oportunidad de ser control de sonido en la emisora. Madrugar no era problema, estaba acostumbrado en su casa de Bucaramanga a levantarse a las 5 de la mañana a pilar el maíz que le dejaba su mamá; llegar temprano a la emisora era su pasión.

Durante el espacio noticioso de la mañana de Caracol, el locutor estrella de la época, Carlos Pérez Ángel, estaba llegando tarde a leer las noticias y llegó lo inesperado, “Un día baja don Fernando Londoño, dueño de la emisora, se acerca y me dice: Alfonso, la próxima vez que Carlos llegue tarde usted toma los periódicos y lee las noticias; su voz es de locutor”, recuerda con alegría.  

Allí empezó el ascenso meteórico de Alfonso Lizarazo: en el año 1966 fue nombrado director de Radio 15. De su mano la emisora se convirtió en el primer sistema integrado de emisoras a nivel nacional conectando a Bogotá con Cali, Medellín y Barranquilla por donde desfilaron figuras de la llamada Nueva Ola como Óscar Golden, Harold Orozco y los hermanos Valencia entre otros; posteriormente y, después de mucho éxito, da inicio a Estudio 15 con el mismo perfil. A partir de este proyecto creó su propio sello disquero para impulsar los nuevos talentos de la balada.

Foto: Javier Cruz

SÁBADOS FELICES

En febrero de 2016, el programa Sábados Felices, recibe el World Record Guinnes por ser el programa de humor más antiguo del mundo y, del que Alfonso Lizarazo, tuvo un aporte significativo. En Julio de 1972 la misma persona que le dio la oportunidad en radio le hace una llamada telefónica para ofrecerle la dirección del programa: del otro lado de línea don Fernando Londoño presidente de Caracol TV le dice que tome las riendas del programa de humor.

Frase de cajón: hacer reír no es fácil y Lizarazo asumió el reto. A Su disciplina por el trabajo y por hacer las cosas bien se sumaba otra: su espíritu de servicio con causas sociales.

Quería llevar alegría a los hogares y dejar una impronta recordatoria en todo el país y lo logró. La primera iniciativa era hacer del humor colombiano un programa incluyente con representantes de la mayoría de las regiones: al elenco ingresó un representante de Santander, de Antioquia, de Boyacá, del Valle y no podría faltar el cachaco.

Su férrea disciplina lo llevo a ser exigente con el grupo de trabajo y bajo liderazgo siempre mantuvo un excelente ambiente laboral, “Cuando hacia la primera reunión de la semana todos los integrantes debían llegar con propuestas de trabajo, no podían llegar con los brazos cruzados”, puntualiza cuando recuerda sus compañeros.

Su férrea disciplina lo llevo a ser exigente con el grupo de trabajo y bajo liderazgo siempre mantuvo un excelente ambiente laboral, “Cuando hacia la primera reunión de la semana todos los integrantes debían llegar con propuestas de trabajo, no podían llegar con los brazos cruzados”, puntualiza cuando recuerda sus compañeros.

No obstante la disciplina, el grupo de trabajó copió todos sus mensajes incluida la sensibilización social y desde el fondo de su corazón creó la campaña: un pueblo sin escuela es un pueblo sin futuro, lleva una escuelita en tu corazón.

Recorrieron el país a lo largo y ancho: viajaban en bus, canoa, caballo y pocas veces en avión. Con la satisfacción del deber cumplido de creó cimientos para que la obra esperada de llevar una escuela al Putumayo, Caquetá o La Guajira beneficiara los niños de escasos recursos, “la otra vez caminaba por el centro de Bogotá y se me acercó un señor y me dijo: don Alfonso le doy las gracias, ¿por qué? Le pregunté y me respondió: gracias a su campaña yo pude estudiar la primaria en mi pueblo de Santander”. Sus ojos humedecieron al hacer este relato porque su sensibilidad brota a flor de piel.

Son muchos los recuerdos y anécdotas de Alfonso Lizarazo y recuerda dos en particular: una que le humedecen de nuevo los ojos cuando Jaime ´el flaco´ Agudelo le dio las gracias por llevarlo al programa, “don Alfonso, gracias por traerme al programa, ya pude comprar una casa para mi mamá, si hubiera seguido en mi pueblo a punta de tocar guitarra no lo hubiera logrado”, señala; la otra no menos significativa es cuando llega Pedro González al elenco del programa y se presenta como ´Don Jediondo´ y de entrada no le gustó el nombre, “ese nombre me parece muy fuerte y sí en algún momento me sale con alguna ´jediondes´ lo saco”, cuenta entre risas.

Alfonso Lizarazo es una persona sencilla y aunque ha estado en el poder junto a los más grandes de Colombia como el empresario Julio Mario Santo Domingo o cuando perteneció por cuatro años al Congreso de la República, no olvida de dónde viene ni las causas sociales por las que siempre ha trabajado.

EL HOY

A sus 78 años, aunque la mayor parte de su tiempo la pasa en Barranquilla, mensualmente hace un breve tránsito por Bogotá para visitar a sus hijas Alejandra y Lena; en la arenosa goza de la compañía de su esposa, la abogada Luz Marina Fielde quien lo acompaña desde hace 25 años.

Disfruta caminar por las calles de la ciudad en que se encuentre y habla con personas cercanas sobre el presente y el futuro de la televisión. Sí alguien lo reconoce y le pide una foto accede de inmediato.

En sus tertulias sobre el antes y después de la televisión y, en especial de su programa Sábados Felices, reflexiona sobre el cambio de formatos y contenidos, “hoy la televisión no se enfoca en temas sociales ni en ayudar a la comunidad simplemente porque eso no produce dinero”, señala.

Goza de buena salud y su reloj no marca el afán: disfruta el frío de Bogotá durante su corta estadía. Aprovecha al máximo viajar a Barranquilla para reunirse con amigos y planear temas sociales especialmente con educación dada su experiencia con la campaña insignia de su programa que siempre lo recordará: una escuelita en tu corazón.

Olvidarlo es difícil: su carisma, personalidad y su pensamiento por el bienestar de las personas más necesitadas harán de Alfonso Lizarazo el presentador emérito de Sábados Felices con un World Record Guinnes del humor recordado por varias generaciones.

4 Comentarios

  1. Un gran hombre que siempre llevo alegría a los hogares colombianos y el gran creador de una gran obra social….Educar a los niños a través de una Escuelita.

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