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El año 2.000 se recordará especialmente por el cambio de milenio y por sorpresas como la aparición de un personaje enigmático y difícil de descifrar: Lucho el ‘embolador’. Su vida dio un giro inesperado; en poco tiempo pasó de ser un humilde lustrador de calzado, en un escenario natural como la calle, a un controvertido cabildante con un fugaz tránsito por el Concejo de Bogotá. En pocos días, sus diferentes experiencias serán llevadas a la pantalla chica, donde Luis Eduardo Díaz es el personaje antagónico de su propia historia. Hoy, quiere volver de nuevo a la arena política, esta vez, como candidato a la Cámara de Representantes.

Sin lugar a dudas Luis Eduardo Díaz, conocido como Lucho o el concejal ‘embolador’, ha sido un personaje controvertido y polémico por sus declaraciones, su forma de pensar y por qué no, por los escándalos suscitados en otrora por cuenta del alcohol, “hace 12 años que no me tomo un trago y soy feliz así”, señala en tono jocoso; “reconozco, que aunque me divertí, el trago me trajo problemas”, puntualizó Díaz.

Avanzaba el año 2000 y próximo a las elecciones al Concejo de Bogotá, un día cualquiera apareció por las cámaras de televisión un hombre desdentado con un discurso casi que destemplado con alto grado de inconformismo social, cuya tesis era la de luchar por los pobres para que fueran escuchados; versiones confrontadas dan cuenta de que Luis Eduardo Díaz obtuvo la curul al Concejo simplemente porque el tarjetón no traía su foto y el electorado lo confundió con el voto en blanco y ganó. El resultado: 18.382 sufragios respaldaron la curul del ‘embolador’ en el cabildo capitalino.

Foto: Leonel Cordero

TODO UN PERSONAJE

Su llegada al Concejo no pasó inadvertida: las cámaras de los noticieros, las revistas de farándula y las primeras páginas de los periódicos lo lanzaron a una fama mediática. La razón: no perder del visor al fenómeno político del momento, tanto es así, que el día de su matrimonio, el 16 de diciembre de 1999, la iglesia de Lourdes de Chapinero se atiborró de periodistas para el cubrimiento del acontecimiento social del año: las nupcias de Luis Eduardo Díaz y Gloria Esperanza Vargas; y eso no era todo: fue tan desbordada la atención sobre el concejal, que su padrino de matrimonio fue el director del noticiero CM&, Yamid Amat. “No volví a saber nada de mi padrino Yamid, se perdió”, afirma Luis Eduardo al hacer la retrospectiva de los hechos que lo volvieron famoso.

Dice estar muy disgustado con los casos de corrupción y desprestigio del Estado sin que pase nada y, bajo el eslogan LUCHO el ‘lustrabotas’ REVIVE, quiere conquistar ese escaño público con su propio plan de acción, “si hoy fueran las elecciones tendría por lo menos 15.000 votos porque me conocen en todo Bogotá”,

En su época como concejal llegó a recibir ingresos por 8 millones de pesos mensuales y sus detractores políticos lo acorralaban diciendo que su único trabajo en el Concejo era contestar a lista y decir presente. Un día en sus ´proyectos´ de legislación tomó la iniciativa de proponer la vasectomía para los hombres de escasos recursos como propósito al control de natalidad, pero la propuesta se tornó en un tono de burla cuando se refirió al proyecto como la ‘vasectonomía’.

Aunque dice estar bien económicamente, vive del arriendo de dos casas, hace poco se le vio en el norte de Bogotá trabajando con su hija en la venta de empanadas, “no pude trabajar más ahí porque el alcalde Peñalosa me sacó, es como una persecución”, comenta, con un sentido de impotencia.

Hoy 13 años y tres meses después de estar inhabilitado por la Procuraduría General de la Nación para ejercer cargos públicos por haberse posesionado haciendo caso omiso a dos sentencias en su contra por el delito de hurto agravado, por robar unas farolas a un automóvil, según su versión, porque necesitaba un dinero para un remedio de su hija que lo necesitaba con urgencia, Díaz se lanza de nuevo al ruedo político, esta vez, a la Cámara de Representantes por Bogotá del partido Opción Ciudadana, “me cansé que sigan robando y no pase nada, quiero defender a los pobres porque no quiero otro refiscas,(sic)”; dice estar muy disgustado con los casos de corrupción y desprestigio del Estado sin que pase nada y, bajo el eslogan LUCHO el ‘lustrabotas’ REVIVE, quiere conquistar ese escaño público con su propio plan de acción, “si hoy fueran las elecciones tendría por lo menos 15.000 votos porque me conocen en todo Bogotá”, puntualiza.

LA NOVELA DE SU VIDA

Por estos días una programadora de televisión prepara una telenovela con la historia de su vida; las diferentes facetas controvertidas harán parte de la parrilla de programación para que los colombianos conozcan los ejes transversales y sociales de su vida. Se siente orgulloso que la programadora lo haya tomado como ejemplo para contar su historia; curiosamente, Luis Eduardo Díaz también actuará en la serie pero no personificándose en ella, en esta oportunidad, él hará el papel de Román, su mejor amigo de infancia y que hoy sigue compartiendo momentos especiales de su vida junto a él; no es la primer vez que alguien habla por él; ocurre en el programa La Luciérnaga de Caracol en donde se le escucha su imitación produciendo risas, “en realidad-mente no me disgusta la imitación, al contrario, me hace reír”.

Han pasado casi 18 años desde la aparición de Lucho ‘el embolador’ con una fama que lo afectó y le trajo consecuencias que hoy no se pueden olvidar. La escena que no se podrá repetir es que ni la telenovela ni su ‘apuesta’ política lo vuelvan a afectar y pueda controlar las emociones para que Colombia, en otros 18 años, lo recuerde no como Lucho el ‘embolador’ sino como Lucho el ‘senador’.

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