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Las tragedias naturales de cualquier país producen la solidaridad del mundo: Brigadistas, frazadas, dineros y hasta destempladas palabras de solidaridad ocupan las primeras páginas de la prensa, las redes sociales y los medios digitales con mensajes que se olvidan con el paso del tiempo. Es el caso de México: ¿Qué pasó con su reconstrucción?

La casualidad no podría ser peor: el 19 de septiembre de 2017 se conmemoraban 32 años del peor terremoto de la historia de México que dejaba cerca de 20 mil muertos y miles de damnificados; ese día, pero en 2017, se cumplía una jornada de simulacro de prevención durante una eventualidad sísmica. Horas después ocurre lo inesperado: un terremoto de magnitud 7.1 en la escala de Richter azotó la zona central de México.

Un balance catastrófico: 192 muertos en Ciudad de México, 74 en Morelos, 45 en Puebla, 13 en el Estado de México, 6 en Guerrero y 1 en Oaxaca.

Un balance catastrófico: 192 muertos en Ciudad de México, 74 en Morelos, 45 en Puebla, 13 en el Estado de México, 6 en Guerrero y 1 en Oaxaca.

No había manera de asimilar tanto dolor por las pérdidas humanas y materiales en medio de la casualidad, pues ese día se conmemoraban 32 años del peor terremoto de la historia de México que desbastó gran parte del D.F. dejando más de 20 mil muertos y cerca de 250.000 personas sin habitación y una pérdidas económicas que en su momento se llegaron a cuantificar cerca a los 8 mil millones de dólares y lustros en su recuperación.

CAMINO DE LA RECONSTRUCCIÓN

El “Plan de Reconstrucción, Recuperación y Transformación de la Ciudad de México” así lo presentó el jefe de gobierno capitalino Miguel Ángel Mancera con un plazo no menor a cinco años en la reconstrucción del Distrito Federal.

La carta de navegación del gobierno explica que el programa es una acción masiva que se llevará a cabo en seis etapas dentro de las cuales hay 11 planes de acción desplegados en 45 programas.

El presupuesto destinado a la reconstrucción de Ciudad de México ronda los 8 mil 772 millones de pesos mexicanos y una cantidad menor con relación a la reconstrucción del D.F. en el terremoto del 19 de septiembre de 1985.

 EL HOY

Nueve meses después del terremoto hay incertidumbre: A pesar del programa presentado por el gobierno muchas personas a las que se le prometió ayuda no han recibido aún los recursos de indemnización para recuperar lo perdido la tarde del 19 de septiembre.

“Las obras han avanzado cerca de un 30%, va un poco lentas”, aseguró Samantha Luna, una profesional mexicana consultada por este portal quién aseguró que se esperaba fluyeran más rápido en términos de reconstrucción.

Y es paradójico: edificios como los ubicados en Río Grijalba esquina con Río Tigres Colonia Cuahtemoc cerca de la Reforma del Ángel con pocos años de construido salieron muy averiados y otros con más de 25 años de construidos no sufrieron un solo rasguño pese a lo antiguo de su construcción.

Asegura la señora Luna que obras de reconstrucción como del periférico y la zona de ingreso del aeropuerto Benito Juárez han avanzado en buena escala dada la necesidad inmediata en el desarrollo de la ciudad.

Seguramente el gobierno que se elige el próximo 1 de julio enfilará baterías para agilizar la reconstrucción de México dejándola a punto, no solo para tomar la rutina habitual, sino prepararla para el mundial de fútbol que organizará conjuntamente junto a Estados Unidos y Canadá para el año 2026.

Lo cierto es que al momento de una tragedia las promesas no se hacen esperar y lo único claro la inmediatez y el dolor producen una solidaridad ficticia que solo lo viven quienes fueron protagonistas de la tragedia a quienes la naturaleza les arrebató la compañía de sus seres queridos y el lugar donde se puedan albergar; seguramente habrá que esperar otros nueve meses para hacer un corte de cuentas e indagar qué tanto se recuperó México lindo y querido.

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