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Han pasado cuatro años después del accidente del múltiple campeón de la Fórmula Uno y poco se sabe de su condición actual. Juan Carlos Salgado Jaramillo, Editor de la Revista Autos El Espectador, hace una aproximación de su estado actual para este portal.

Si el 29 de diciembre de 2013 el siete veces campeón del mundo de la Fórmula Uno, el alemán Michael Schumacher, hubiera tomado la decisión de no salir a esquiar en los Alpes franceses, quizás en estos momentos se estaría hablando de una historia diferente, de sonrisas y alegrías.

De pronto, el hombre que desafió la velocidad se encontraría  de visita en  Maranello, con un buen número de cajas de pizzas en sus manos, saludando con una sonrisa a flor de labios a los integrantes de la escudería Ferrari, como solía hacerlo cuando era piloto oficial del equipo italiano, y compartiendo con ellos muchas de sus experiencias.

O lo más posible sería verlo en cualquier pista alemana acompañando a su hijo Mick, trasladándole todas sus enseñanzas y buscando a como diera lugar llevarlo a la Gran Carpa, para que el legado Schumacher perdurara por muchos años más en el concierto internacional.

El múltiple campeón del mundo estuvo tocando las puertas de la muerte, pero su fortaleza física y por qué no la mental lo ha mantenido con vida, así ya no sea el mismo.

Y cualquiera de sus movimientos, sin duda alguna, ocuparía las primeras planas de los periódicos deportivos y además serviría para alimentar las páginas de las revistas del Jet-Set, que no le perderían mirada y lo seguirían con atención en cada una de sus actividades.

Pero no fue así, ese día Michael, quien había salido indemne de muchos accidentes a más de 300 kilómetros por hora, buscó un momento de esparcimiento en una actividad distinta, menos riesgosa que conducir un Fórmula Uno, que le servía de bálsamo mental y era su forma de escaparse del exigente mundo de las carreras.

Pero el infortunio estaba ahí, camuflado entre la nieve, y a partir de ese momento y hasta la fecha todo fue diferente. El múltiple campeón del mundo estuvo tocando las puertas de la muerte, pero su fortaleza física y por qué no la mental lo ha mantenido con vida, así ya no sea el mismo.

Foto: AFP – PHILIPPE DESMAZES

Y no lo es porque el golpe sufrido en la cabeza le provocó graves daños cerebrales, pero la incógnita de hasta qué punto, se mantiene en reserva y solo su familia y los más allegados al deportista conocen a ciencia cierta cuál es su condición, pues no hay un comunicado oficial que dé cuenta del verdadero estado, aunque se especula que quedó cuadrapléjico.

Se ha dicho mucho sobre su estado de salud, pero lo único cierto es que al salir de la Clínica Universitaria de Grenoble, en Francia, en donde fue operado dos veces e inducido a un coma, su esposa decidió trasladarlo a un ambiente más sano, en Suiza, haciendo una escala en el hospital de Lausana, para luego trasladarlo a su hogar en Gland, a orillas del Lago de Ginebra, cuyas instalaciones fueron convertidas en el mejor centro de rehabilitación que una persona en su condición pueda tener.

Un tiempo que seguramente le habrá servido para mejorar su calidad de vida, si así se le puede llamar, pero hasta el momento sería irresponsable lanzar cualquier afirmación sobre cómo son los días de Michael Schumacher, el hombre que en 68 oportunidades partió desde la pole position y que en el libro de récords dejó estampada su firma con 91 victorias en Grandes Premios.

Lo único certero es que el gran Michael es un ejemplo palpable de cómo la vida tiene dos caras y cómo en un segundo se puede pasar de la gloria a la tragedia.

3 Comentarios

    • Señor Prada gracias por su comentario. En un país que olvida con facilidad, este espacio se encargará de recordar para construir memoria permanente.

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